EL sueño americano sin visa

¿Dónde está Sanjay?

La pregunta surge de uno de las decenas de ingenieros en torno a una concurrida mesa de conferencias en Google. Ellos se han reunido para discutir cómo construir mapas fáciles de usar que podrían convertir a cientos de millones de teléfonos celulares en sherpas digitales (los guías o ayudantes en los viajes por las montañas del Himalaya), los cuales servirán para guiar a los viajeros hacia negocios, restaurantes y monumentos. Su avión llega a las 9:30“, responde quien dirige al grupo.

Google tiene sede en Silicon Valley. Sin embargo, aquí no reside Sanjay G. Mavinkurve, uno de los ingenieros clave en este proyecto.

Mavinkurve, un inmigrante indio de 28 años, que ayudó a sentar las bases para Facebook mientras era estudiante en Harvard, trabaja en una oficina de ventas de Google, en Toronto, el único ingeniero en el equipo de marketing.

Él tiene una visa para trabajar en Estados Unidos, pero su esposa, Samvita Padukone, también nacida en India, no la tiene. Por lo tanto, se trasladaron a Canadá.

Todos los estadounidenses con los que he hablado dicen: Amigo, es ridículo que no estemos haciendo todo lo posible para mantenerte en el país. ¡Necesitamos gente como tú!?“, dijo.

La gente de Estados Unidos lo entiende“, añadió. “Y en poco tiempo, creo que los legisladores actuales se van a dar cuenta de lo tontos que son“.

Los inmigrantes como Mavinkurve son la savia de Google y de Silicon Valley, donde la mitad de los ingenieros nacieron en el extranjero (esta cifra aumentó ya que en 1970 era del 10 por ciento). Google y otras grandes empresas dicen que los técnicos que son inmigrantes chinos, indios, rusos y de otros países han transformado la industria, creando así riqueza y empleos.

Poco más de la mitad de las empresas en Silicon Valley, desde mediados de los 90 hasta mediados de la década de 2000, fueron fundadas por personas nacidas en el extranjero, según Vivek Wadhwa, un experto en inmigración que trabaja en las universidades de Duke y Harvard.

La elite de extranjeros se remonta aún más en el pasado, e incluye a Andrew S. Grove , el cofundador de Intel, de origen húngaro; Jerry Yang , el cofundador de Yahoo, de origen taiwanés; Vinod Khosla , de India y Andreas von Bechtolsheim , de Alemania, los cofundadores de Sun Microsystems; y el cofundador de Google, Sergey Brin , de origen ruso.

Sin embargo, los ejecutivos de la industria de la tecnología dicen que las rebuscadas y cada vez más restrictivas políticas de obtención de visas e inmigración han puesto en peligro la posibilidad de contratar a más de los mejores ingenieros del mundo.

Si bien se podría argumentar que en el caso de Mavinkurve se trata de un inmigrante con derecho a vivir en Estados Unidos, pero que se niega a hacerlo ya que su esposa no estaría en condiciones de trabajar en ese país, es igualmente un ejemplo de cómo las políticas de inmigración pueden ahuyentar a un potencial empresario que aspira a crear riqueza y empleo allí.

Su caso resalta el argumento de la industria de la tecnología: Estados Unidos tendrá que luchar por competir si no puede contratar más fácilmente ingenieros extranjeros.

Somos testigos del declive y la caída de Estados Unidos como potencia económica; no hipotéticamente, sino en este preciso momento“, dijo Craig R. Barrett, presidente de Intel .

Barrett culpa a un sistema educativo perezoso que no puede ser fácilmente corregido, pero plantea que una solución temporaria sería permitir que las empresas contraten a más ingenieros extranjeros.

Con un chasquido de dedos, se puede decir: voy a hacer lo posible para que esos chicos inteligentes (a todos los que les interese) puedan permanecer en Estados Unidos. Están aquí hoy, se reciben hoy; y se vuelven a su casa hoy“.

Pero los acérrimos enemigos de la inmigración liberalizada y los defensores de los ingenieros de origen estadounidense se oponen a su idea.

Probablemente haya dos mil millones de personas en el mundo que quisieran vivir en California y trabajar, pero no todo el mundo puede vivir aquí“, dijo Kim Berry, un ingeniero que dirige un grupo sin fines de lucro dedicado a la defensa de los tecnólogos de origen estadounidense. “Hay un montón de estadounidenses que pueden hacer estos trabajos“.

El debate simplemente se agudiza a medida que la crisis económica del país se profundiza. Los defensores de los trabajadores de origen estadounidense critican a las empresas que despiden a sus empleados y conservan a los ingenieros que viven con visas en Estados Unidos. Pero la industria de la tecnología argumenta que las innovaciones de los trabajadores altamente calificados son fundamentales para el crecimiento a largo plazo de Estados Unidos.

Se trata de un debate muy conocido para Google, y es un debate profundamente personal para Mavinkurve.

Con la mira en Estados Unidos

Sanjay Mavinkurve (pronunciado MEI-vin-kur-VEI) nació en Bombay; y sus padres, de clase trabajadora, pronto se trasladaron a Arabia Saudita.

Él pensaba que todo lo importante en la vida era estadounidense (desde Baskin-Robbins (una cadena de helados) y Nike Airs, hasta Hardees’s y Domino’s (cadenas de restaurantes), en el patio de comidas del centro comercial. Cuando viajaban en automóvil, él y su hermano mayor jugaban un juego en el cual nombraban todas las cosas que podían ver de origen estadounidense.

Sé que esto suena romántico, pero es cierto: siempre quise venir a Estados Unidos“, afirmó Mavinkurve, un hombre desgarbado, con pelo tupido y sonrisa fácil. “Admiraba todo lo relacionado con la manera en la cual se describía Estados Unidos; la oportunidad, la Constitución de Estados Unidos, su historia, la clase media emprendedora“.

A los 14 años, él y su hermano fueron aceptados en la Western Reserve Academy, una escuela privada en Cleveland, y recibieron becas. Durante su último año, Mavinkurve terminó como uno de los mejores alumnos de su clase, corría campo traviesa y practicaba atletismo, y obtuvo 1,560 de 1,600 en su prueba SAT.

Próxima parada: Harvard. En su primer año, ganó el premio al mejor ensayo escrito en francés, una comparación de libros de Annie Ernaux. Sus amigos lo describían como sociable, pero con una tranquila y determinada ética de trabajo. Tomó las clases más difíciles y, para ganar dinero, aceptó un trabajo para limpiar los inodoros en los dormitorios.

Continuó siendo patriótico; en la pared de su dormitorio, colgó una bandera estadounidense que su hermano había comprado en Fort McHenry, en Baltimore, donde fue escrito el himno nacional.

Pero él sabía que podría perder su condición migratoria después de graduarse y una vez caducada su visa de estudiante. Por lo que decidió obtener un título en informática, área en la que él entendía había demanda, e ingresó a un programa de cuatro años por un título de maestría.

En 2003, su último año, él y tres amigos decidieron construir un sitio web donde los estudiantes universitarios pudieran conectarse. Mavinkurve escribió el código de computación. Finalmente, el equipo se disolvió, aunque parte de su trabajo se convirtió en Facebook. Él había ayudado a sentar las bases para un producto que se ha convertido en una sensación nacional.

Comenzó a trabajar en Google en agosto de 2003 como jefe de producto en los equipos que desarrollaron Google Noticias y la barra de herramientas de Google, y luego trabajó en el aspecto de la búsqueda de video, y en las primeras versiones de Google Maps para teléfonos celulares. Ha ganado reputación por ayudar a diseñar la forma en la que los productos se ven, y por hacerlos fáciles de usar.

Sin embargo, tenía buenas razones para preocuparse por su visa debido a los límites sobre la cantidad de visas expedidas a inmigrantes calificados.

Se trata de una categoría cuya importancia ha ido en aumento desde la década de 1920, cuando los políticos y ejecutivos de empresas comenzaron a reconocer el valor de los inmigrantes calificados. Tras la Segunda Guerra Mundial, las empresas comenzaron a contratar de manera activa científicos, entre ellos a ganadores del Premio Nobel de todo el mundo.

El énfasis en la mano de obra calificada fue codificado en la Ley de Inmigración Hart-Celler de 1965, que estipulaba que para el 20 por ciento de los puestos destinados a inmigrantes, los candidatos con ciertas habilidades serían los preferidos para permanecer indefinidamente en el puesto, aunque ese 20 por ciento también incluía a los familiares de los inmigrantes calificados.

(En ese momento, el 74 por ciento de las visas fue otorgado a personas que deseaban reunirse con familiares en Estados Unidos, y el 6 por ciento a refugiados políticos del hemisferio oriental.)

Reflejando la creciente importancia de la tecnología (y como respuesta a la presión de la industria), en 1990, el Congreso estadounidense reservó 65,000 visas de trabajo temporal, conocidas como visas H-1B , para trabajadores calificados. Las visas, que son patrocinadas por las empresas en nombre de los trabajadores, otorgan tres años de permiso para trabajar, con una prórroga automática de tres años.

El límite se elevó en dos oportunidades durante el auge en el área de la tecnología, a 115,000 en 1999, y a 195,000 en 2001. Pero esos aumentos temporales no se renovaron en 2004 y la cantidad de visas H-1B volvió a ser 65,000. (Hay alrededor de 20,000 visas H1-B adicionales para las personas con títulos de postgrado otorgados por universidades estadounidenses.)

Desde 2004, ha habido una brecha creciente entre la cantidad de visas H-1B solicitadas y las otorgadas a través de un sorteo. En 2008, las empresas realizaron 163,000 solicitudes para las 65,000 visas. Google solicitó 300 de ellas; 90 fueron denegadas.

En 2004, Mavinkurve fue uno de los afortunados. “Puedes sentirte muy orgulloso“, decía el mensaje de correo electrónico de felicitaciones que recibió de un abogado de inmigración en Google.

La buena suerte siguió en Google. En honor al país que lo hizo posible, el 14 de junio de 2004, Día de la Bandera, Mavinkurve hizo una impresión láser de una bandera estadounidense y la pegó a una pizarra en un pasillo de Google. La bandera sigue estando.

Cuando Google comenzó a cotizar en la bolsa, en agosto de ese año, Mavinkurve estaba en camino de convertirse en multimillonario.

Recuerdo cuando hacía la cuenta: por cada dólar que sube una acción, yo gano más que mi madre y mi padre juntos en un mes entero de trabajo“, dijo.

De hecho, los inmigrantes recién llegados como los que trabajan en Google han tenido éxito.

Lo distintivo de esta generación, y que creo que no tiene precedentes, es que llegan con el más alto nivel de conocimientos en las principales industrias“, dijo Annalee Saxenian, de la Escuela de Información, en la Universidad de California, Berkeley.

Y añadió que esto era notable en Silicon Valley debido a su cultura empresarial.

No ves inmigrantes exitosos en cualquier otro lugar en Estados Unidos a ninguna escala aproximada“, afirmó.

El muchacho que tiene la respuesta

El papel desempeñado por Mavinkurve en el éxito de Google se vio a simple vista a principios de 2007, cuando el equipo a cargo del desarrollo de los mapas se enfrentó a un problema que incluso los mejores y más brillantes no podían resolver. El equipo se reunió en Winnipeg, una de las muchas salas de conferencias en la sede de Google, las cuales tienen nombres de ciudades extranjeras, como Argel, Túnez y Haifa.

Los homenajes internacionales adoptan otras formas, por sobre los cubículos en un edificio cuelgan banderas de docenas de países. La cafetería, donde gran parte de la comida es de origen étnico, incluye sectores de comida india y china.

Estos detalles son apropiados. De los 20,000 trabajadores de Google, 2,000 nacieron en el extranjero y trabajan con visas temporales, mientras que muchos otros (la empresa no revela cuántos) se han convertido en ciudadanos estadounidenses o han obtenido la residencia permanente, el famoso estatus de cédula verde.

La mano de obra es internacional, y también lo es el mercado de la empresa. Con el teléfono celular, Google cree que puede expandirse en aquellos lugares donde el acceso a Internet a través de las computadoras es difícil y crear versiones de mapas y otros servicios con publicidad para que los consumidores puedan utilizar eficazmente los servicios de forma gratuita, intercambiando no de dinero, sino atención.

Pero a fines de 2006, los mapas producidos por el servicio tardaban demasiado en descargar y aparecer en los celulares. Mientras los clientes esperaban que los mapas aparecieran, sumaban enormes cuentas en las facturas de telefonía móvil, las cuales en ese momento cobraban por minuto o cada byte de datos transferidos.

Y así entra en escena Mavinkurve, quien brinda una alternativa: reducir la cantidad de colores en cada sección del mapa (de alrededor de 256 a 20 o 40). El usuario no notaría la diferencia, pero los tiempos de carga se reducirían un 20 por ciento.

Mavinkurve empleó una rara combinación de creatividad, análisis, ingeniería y la comprensión de gráficos para encontrar una solución que había eludido el resto del equipo, dijo Mark Crady, un gerente en el grupo de mapas.

Él es uno de los mejores muchachos de U.I. (Interfaz de usuario) que jamás haya visto“, señaló Crady, refiriéndose a las interfaces del usuario. ” Google Maps para celulares refleja a Sanjay“.

Muchos de los innovadores en Silicon Valley vienen del extranjero; el 42 por ciento de los ingenieros con maestrías y el 60 por ciento de los que tienen doctorados en ingeniería en Estados Unidos son de origen extranjero.

Los extranjeros también estimulan la innovación ampliando la comprensión de los consumidores en el extranjero. Por ejemplo, siguiendo los consejos de empleados de origen chino, Google marcó en sus mapas celulares para China los restaurantes de comida rápida, que los locales utilizan como puntos de referencia.

Cuando Google no puede obtener visas para las personas que quiere contratar, les brinda un espacio en sus oficinas en el extranjero, como las de Gran Bretaña y Brasil, desde las cuales los miembros del equipo de mapas asisten a las reuniones a través de videoconferencias.

Pero esto presenta una serie de inconvenientes, uno de los cuales es especialmente evidente cuando un trabajador se encuentra en California y su colega en la India.

Tenemos 11 horas de diferencia con Hyderabad“, dice Peter Norvig, director de investigación de Google, sobre la diferencia horaria. “Hacemos videoconferencias en las que nos quedamos despiertos hasta tarde y ellos madrugan. Tal vez una videoconferencia es tan buena como una reunión formal, pero no hay reuniones informales. Como resultado, se pierde el ritmo de trabajo, y se pierde la confianza“.

El mayor riesgo es que los empleados se sientan cada vez más descontentos con el hecho de trabajar a distancia, o con que las empresas extranjeras los contraten.

Por su parte, Mavinkurve, en Toronto, por lo general, habla con sus colegas a través de videoconferencia, correo electrónico o mensaje instantáneo. Pero viaja dos veces al mes a la sede y una vez al mes a Gran Bretaña, su vida se ha convertido en un torbellino entre los husos horarios y la interacción virtual.

Para Google y Mavinkurve sería mejor que él trabaje en Estados Unidos. El problema es que se enamoró.

Varados al norte de la frontera

Él se sienta en un bar de azotea, en Toronto, Canadá, bebiendo cerveza Amber. Su esposa, la señora Padukone, de 27 años, toma sangría. Es evidente entre ellos el respeto y una leve distancia emocional (comprensible dada su breve historia juntos).

En 2006, mientras trabajaba para Google en Mountain View, Mavinkurve vio a su futura esposa en la foto de la portada de un boletín informativo publicado por su comunidad étnica india, el konkani. Ella asistía a la universidad en Singapur. A él le pareció bonita, por lo que le envió un correo electrónico.

Durante tres meses, nos enviamos mensajes de ida y vuelta, pero regularmente“, dijo ella.

Odio hablar por teléfono“, explicó él.

Arreglaron conocerse un día en el que Mavinkurve pasó por Singapur durante una escala camino a India. Se reunieron durante dos horas, y se conectaron.

Se comprometieron en enero de 2007 en India, en el que fue su segundo encuentro cara a cara. Se casaron allí en 2008.

Al igual que la primera generación de inmigrantes a lo largo de la historia de Estados Unidos, Mavinkurve mantiene profundos lazos étnicos, pero se está adaptando rápidamente. Su esposa no es diferente. Pero las políticas de visas no le permiten trabajar en Estados Unidos a menos que su esposo reciba una cédula verde.

Ese proceso puede llevar dos años. Por lo que viven en Toronto, donde ella obtuvo un puesto en el área de las finanzas.

Mavinkurve y su esposa no se sienten demasiado comprendidos por Berry, de la Unión de Programadores (Programmers Guild), un grupo sin fines de lucro con personal voluntario que presiona al Congreso en nombre de los trabajadores de alta tecnología de origen estadounidense.

Para Berry, de 50 años (que vive en Sacramento, donde nació), es inconcebible que Google, que recibe un millón de currículums vital por año, no pueda encontrar suficientes ciudadanos estadounidenses calificados. Además, dice que los inmigrantes provocan que bajen los salarios.

Por ley, los trabajadores con visas H-1B deberán percibir salarios comunes, pero existen estudios contradictorios respecto de si algunos empleadores pagan menos ya que controlan el destino de los trabajadores a los que patrocinan. Incluso algunos de los partidarios de permitir el ingreso a más inmigrantes calificados dicen que el sistema H-1B tiene sus fallas porque da a los empleadores mucho poder sobre los empleados.

A medida que se profundiza la recesión, muchas personas, incluyendo a miembros del Congreso, han criticado a empresas como Microsoft e Intel por despedir a estadounidenses, mientras que retienen a los titulares de visas. Google dice que despedirá a 350 trabajadores este año.

Berry agrega que sus habilidades y educación (un título de licenciatura en ciencias informáticas de la Universidad Estatal de California, en Sacramento) son denigradas por una industria que afirma que los mejores talentos provienen del extranjero, a través de las escuelas Ivy League de Estados Unidos. Él se preocupa por el empleo que puedan conseguir sus hijos, quienes estudian ingeniería en las mejores universidades: la Universidad del Sur de California y la Universidad Estatal Politécnica de California.

Berry, por su parte, trabaja en una importante empresa de tecnología que prefiere no nombrar porque su contrato de empleo le impide hablar de su empleador.

Él no cree que los inmigrantes calificados sean esenciales para la innovación. De hecho, sostiene lo contrario. “En mi experiencia”, dijo, “los programadores de software extranjeros tienen menos probabilidades de salirse del encuadre y presentar alternativas a la gestión”, señala Berry, de la Unión de Programadores.

Sus argumentos han captado la atención de algunos en el Capitolio. “No todos nuestros propios ciudadanos tienen posibilidades de obtener buenos puestos de trabajo ahora”, agregó el senador Jeff Sessions, republicano de Alabama y uno de los miembros del Congreso, quien se oponen a las visas temporarias de trabajo.

Sessions favorece la reforma migratoria amplia que pone mayor énfasis en la admisión de las personas con habilidades. Incluso quiere pedir a los solicitantes de visas que se sometan a una prueba de aptitud.

Pero él se opone a los trabajadores temporarios, quienes según su opinión tienen incentivos para trabajar por menos y regresar a sus países para compartir lo que han aprendido. Esto lo enfrenta con las empresas de tecnología.

Tienen que dar un paso y ver qué es lo que conviene en el ámbito nacional“, dijo.

Google calcula que gasta alrededor de 20 millones de dólares por año en sus esfuerzos de inmigración (incluyendo los grupos de presión, la administración y los honorarios que paga a un estudio de abogados). Microsoft, auque no revela sus cifras, probablemente gasta más. Su equipo dedicado al tema de inmigración cuenta con 20 abogados y miembros del equipo, quienes trabajan en relación de dependencia.

En el frente político, la industria de la tecnología presiona al Congreso a través de una organización llamada Compete America, que incluye a titanes como Intel, Microsoft, Google y Oracle.

La próxima generación de ingenieros de Google está siendo rechazada“, dice Pablo Chavez, el abogado a cargo de la política de Google. “Si un ingeniero de origen extranjero no ingresa en Google, es muy probable que ese individuo regrese a India para competir contra nosotros“.

En el bar, Mavinkurve y su esposa, ambos expresan su ira. Él piensa que Estados Unidos debería recibirlo con los brazos abiertos, dado su contribución y potencial como contribuyente. Después de que Google comenzó a cotizar en la bolsa, él pagó más de 200,000 dólares en impuestos federales sobre los ingresos procedentes de su salario y, principalmente, sobre las ventas de sus acciones, en sólo un año.

Mavinkurve extraña la interacción con sus colegas. Obstaculiza la eficiencia, demora el trabajo. Se encuentra físicamente agotado por los viajes. Se siente frustrado por no poder echar raíces en Estados Unidos y, tal vez, iniciar su propia empresa, porque no puede abandonar a Google, el patrocinador de su visa.

Dice que siente, por un lado, un gran agradecimiento de que Estados Unidos le diera una oportunidad extraordinaria. Pero afirma que cumplió su parte del trato al esforzarse y tener éxito. “Amigo, amo este país“, dijo.

Pero él no se siente querido: “Mi devoción es unilateral“.

Quedarse o irse

En cada una de las dos visitas mensuales de Mavinkurve a Estados Unidos (tiene una habitación no muy lejos de Google), se encuentra con dos amigos en la tienda de yogur helado Red Mango, en University Avenue, en el centro de Palo Alto. Entre cucharadas de yogur de té verde, piensan ideas para su próximo emprendimiento.

Pero él no está seguro de que pueda iniciar una empresa (por lo menos en Estados Unidos). A menos que obtenga su cédula verde y que su esposa pueda trabajar, él sería el único sostén de la familia, y pondría así en riesgo sus ahorros. Y agrega que serían infelices.

Renunciar a Google significaría decir adiós a mi cédula verde“, dijo.

Si Estados Unidos no lo recibe, podría tener que permanecer en Canadá. La prueba está en la pared del departamento de tres ambientes que ocupa en una torre que comparte con su esposa (quien está embarazada) y sus padres, que fueron a vivir con ellos. En la pared de la sala, hay una bandera canadiense.

Costura de calidad“, dijo, mientras la acariciaba.

Mavinkurve, quien una vez colgó banderas estadounidenses en su dormitorio y luego en el pasillo de Google, aún ama a Estados Unidos. Pero el inmigrante de la era de Internet, que se mueve tan rápidamente entre mundos, no puede decidir dónde quedarse.

¿Dónde está Sanjay? Ni siquiera él está seguro adónde pertenece.

No estoy seguro de que quiero regresar“, dijo de la posibilidad de trasladarse de nuevo a Estados Unidos. “No estoy seguro de poder hacerlo“.

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Una respuesta

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La historia de los inmigrantes brillantes en Estados Unidos se da en las empresas de tecnología….

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