¿Cómo afecta la partida de Bill Gates a la industria?

Bill Gates puso fin a 33 años al frente de Microsoft, la mayor compañía de “software” del mundo, que fundó en 1975 junto a su compañero de universidad Paul Allen, y cuyo éxito le convirtió en el hombre más rico del planeta trece años consecutivos.

Pese al indiscutible éxito de la trayectoria empresarial de Gates, la marcha del fundador de Microsoft coincide con un periodo de incertidumbre en el sector en el que se empieza a cuestionar la capacidad de adaptación del modelo de negocio de la compañía a la evolución de Internet y la irrupción de nuevos competidores como Google, suponen un desafío para sus sucesores.

Tal y como Gates lo anunció en junio de 2006, a partir el 27 de junio abandonó la presidencia del grupo para dedicarse a gestionar la fundación que dirige junto a su esposa Melinda y entregará por completo las riendas de Microsoft a Steve Ballmer, un antiguo compañero de estudios de Gates que se incorporó a la empresa en 1980 y que desde el año 2000 ocupa el cargo de consejero delegado de la misma.

“Bueno, durante 33 años he trabajado en Microsoft y cada día venía a trabajar pensando en las cosas que necesitábamos hacer (…) En cierta forma, será duro imaginar cómo será para mi o para Microsoft cuando ya no esté”, indicó Gates en una entrevista concedida a la revista ZDnet.

Microsoft, inicialmente radicada en Alburquerque (Nuevo México), fue trasladada en 1979 a Bellvue (Washington), para finalmente ubicarse en Redmond en 1986. De acuerdo con los datos consultados, el 13 de marzo de ese mismo año Microsoft debutó en Bolsa a un precio de 21 dólares por acción para cerrar esa primera sesión con una subida del 33.3%, hasta los 28 dólares por título. De este modo, las acciones del gigante del “software” alcanzaron un máximo de 119 dólares en 1999 (60.92 dólares ajustando los efectos de los diferentes “splits”), aunque desde entonces iniciaron un lento descenso que actualmente mantienen su cotización en los 28.03 dólares.

En 1985, Bill Gates revolucionaba el mundo del software con el lanzamiento del primer Windows, un sistema operativo que ampliaba las prestaciones de MS-DOS e incorporaba por primera vez una interfaz gráfica de usuario. El éxito del sistema operativo provocó que numerosos fabricantes de equipos preinstalaran Windows en las computadoras que vendían, lo que contribuyó a convertir a Microsoft a principios de los 90 en la empresa líder de la industria del software con una facturación anual de más de mil millones de dólares.

No obstante, Gates recuerda que al principio eran una compañía tan pequeña que cuando IBM, su primer socio comercial de relevancia, presentó la primer computadora personal ni siquiera fueron invitados.

Por otro lado, de cara al futuro y ante las dudas de la industria respecto a cómo se adaptará el modelo de negocio de Microsoft, basado en el software de pago, a Internet y los desafíos del software libre, Gates señala a ZDnet que el software sigue siendo la actividad principal de Microsoft y existen múltiples dispositivos como teléfonos y televisiones en los que se puede aplicar.

Google es un competidor muy fuerte, y la gente disfrutará viendo como se les desafía. Creo que sólo hay una compañía con la profundidad y capacidad de plantearles realmente un desafío”, afirma Gates.

Por otro lado, el fundador de Microsoft reconoce que tomó parte en las negociaciones respecto a la posible compra de Yahoo!, aunque su labor fue únicamente la de colaborar con Steve Ballmer.

“El y yo hubiéramos sido muy felices si se hubiera hecho. No quisieron y estamos muy felices con nuestra estrategia autónoma”, señala Gates.

Después de Gates, ¿el diluvio?

Empezó a irse a cachitos y ahora se va del todo. Hace ocho años Bill Gates cedió el bastón de director de Microsoft a Steve Ballmer y ahora se retira. Se va a su casa y a hacer caridad con su esposa Melinda. A partir del 1 de julio Bill Gates será borrado de todas las carpetas de Microsoft excepto de la que pone historia.

El creador de Microsoft se bifurca definitivamente de su criatura, y cada cual que siga su camino. La una a seguir luchando por el control de un mercado cada vez más disputado, el otro a vivir su vida de otra manera. Qué será lo mejor, no lo sabemos.

El mundo que Gates ayudó a llenar de usuarios de cómputo conectados en Internet le ha despedido sin lágrimas. Pero con la mano en el corazón y en el ratón, pocos habrán podido reprimir un escalofrío. Nadie ha suscitado tanta admiración y tanta envidia, tanta fascinación y acrimonia, como Bill Gates. Al principio se le veneraba por listo. No era lo que se dice el hijo del vecino que levanta un imperio en el garaje -para empezar él era de muy buena familia, tuvo a sus padres detrás en todas sus aventuras y hasta fue eximido de clases de matemáticas para hacer sus primeras prácticas de programación con el ordenador de la escuela-, pero sí había creado un universo de la nada. Adivinó el futuro.

Casi desde el principio Gates fue acusado de tener más cara dura que brillantez técnica. Es verdad que el primer sistema operativo que Microsoft vendió a IBM era un desarrollo del producto comprado a bajo precio a un competidor que ni se imaginaba su asombroso destino final. También es cierto que Microsoft ha hecho frente a más querellas por abuso de posición dominante y monopolio legal que casi otra empresa a lo largo de la historia.

Los amantes de hilar fino, que los hay, avisan de que unos crían la fama y otros cardan la lana, y que está por ver si los métodos de Microsoft para dominar el mercado no acabarán pareciendo un juego de niños al lado, por ejemplo, de los de Google. Aseguran además algunos que le conocen que Gates se va porque es mejor de lo que parece. Que sobre todo desde que se casó anhela otra forma de vida, con menos protocolo y menos aislamiento -fue para él un trauma dejar de tomar aviones comerciales y comprarse uno privado, tras recibir amenazas- y tomándose muy en serio su labor de beneficencia.

La fundación Melinda y Bill Gates dispone ahora mismo de más presupuesto que toda la ONU, especialmente desde que el mítico multimillonario Warren Buffett le hiciera donación del 85% de su fortuna. Buffett no suele poner el ojo donde no va a poner la bala. Su elección de los Gates como brazo filantrópico armado significa que confía en que “no van a ser malos”.

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2 comentarios

  1. […] ¿Cómo afecta la partida de Bill Gates a la industria?techconsumer.wordpress.com/2008/06/30/%c2%bfcomo-afecta-la-p… por antoniotrejo hace pocos segundos […]

  2. […] Kas wrote an interesting post today onHere’s a quick excerpt Bill Gates puso fin a 33 años al frente de Microsoft, la mayor compañía de “software” del mundo, que fundó en 1975 junto a su compañero de universidad Paul Allen, y cuyo éxito le convirtió en el hombre más rico del planeta trece años consecutivos. Pese al indiscutible éxito de la trayectoria empresarial de Gates, la marcha del fundador de Microsoft coincide con un periodo de incertidumbre en el sector en el que se empieza a cuestionar la capacidad de adaptación del modelo de negocio de la compañía a la evolución de Internet y la irrupción de nuevos competidores como Google, suponen un desafío para sus sucesores. Tal y como Gates lo anunció en junio de 2006, a partir el 27 de junio abandonó la presidencia del grupo para dedicarse a gestionar la fundación que dirige junto a su esposa Melinda y entregará por completo las riendas de Microsoft a Steve Ballmer, un […] […]

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