Nueva York, Moscú y Dubai dueños de los primeros rascacielos rotantes

Alrededor de finales de 2010 los amantes del lujo inmobiliario podrán darse un nuevo capricho: comprarse un piso capaz de girar sobre sí mismo para seguir la luz del sol o simplemente para cambiar la panorámica de las habitaciones. Será en Nueva York, Moscú o Dubai. Estas son las tres primeras ciudades elegidas para alojar los innovadores rascacielos rotantes diseñados por el arquitecto italiano David Fisher.

En la presentación neoyorquina de su invento, Fisher aseguró que así se da el salto a una “arquitectura dinámica” que incorpora “una cuarta dimensión, el tiempo”. Aunque esta publicidad tiene algo de rimbombante y exagerada, no es poca la innovación de la propuesta. Se basa en montar edificios como torres de cubos: en el sitio sólo se construye la base central, encima se disponen los pisos ya prefabricados, procedentes de una factoría en Italia, en las afueras de Bari. Con esto se consigue que cada piso esté vertebrado con los demás pero sea orgánicamente independiente, con lo cual cada uno puede girar a su ritmo y a su aire. El resultado es que el rascacielos puede cambiar de forma sin cesar.

Pero no sólo eso, sino que la construcción se vuelve un 10% más barata, un 30% más rápida -se puede levantar un piso a la semana, con sólo 600 personas trabajando a la vez en la obra- y por supuesto mucho más ecológica y más limpia. Las credenciales verdes del proyecto incluyen paneles fotovoltaicos y turbinas eólicas que transforman el viento y la luz del sol en energía eléctrica.

Promesa de lujo infinito

Pero sobre todo impresiona la promesa de lujo infinito. El rascacielos de Dubai, el más avanzado y desarrollado en sus detalles, medirá 420 metros de altura y tendrá 80 pisos. Los quince más bajos serán oficinas. Seguirán 35 pisos de apartamentos, el menor de ellos de 124 metros cuadrados, y, a partir de ahí, el séptimo cielo: residencias de 1,200 metros, con elevador privado para los residentes y para su coche (la plaza de estacionamiento está al mismo nivel que el piso), jardín, piscina… todo ello a no menos de 19,000 euros el metro cuadrado. El rascacielos de Moscú será veinte metros más bajo y tendra diez pisos menos.

Todo esto puede parecer casi una provocación en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria. Pero sucede que en ciudades como Nueva York esta burbuja ha atizado más que nunca el interés por la compra de inmuebles de gama alta -en este caso, altísima- como inversión.

Mientras se estanca el precio de la vivienda modesta, se dispara el de aquella capaz de atraer a las divisas extranjeras que ahora son mucho más fuertes que el dólar. En las inmobiliarias ya se lee el precio en dólares de los pisos traducido a yenes y, cómo no, a euros.

 

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2 comentarios

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  2. Son los avances de la tecnología moderna que nos ofrece este panorama futuro, haciendonos dudar de su efectiva concreción, pero que analizando el historial de cosas que parecen imposibles y el solo saber que se llega a la luna, puedo visorarlo como un proyecto que tendrá su realidad.- Claro que no se como será vivir girando buscando el sól o la lúz, en semejantes alturas y si puede haber un caudal de tantos interesados que las habiten.- En nuestra Argentina, salvando la gran diferencia de niveles de altura, contamos en el CERRO OTTO con una Confiteria CIRCULANTE que brinda a sus visitantes la oportunidad de consumir sus meriendas mientras al girar te ofrece las distintas vistas de su cerro nevado.- Fortunato Fiorentini – 27-06-08

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