Encerrados como en los 90

 Captura del video oficial de Vodafone del momento en el que Pazos se sube al camión-urna.

¿Recuerdan los felices años 90? Telefónica decidió que los españoles eran demasiado tontos como para conectarse a Internet y les puso ese infumable servicio llamado Infovía (que les costaba –acabo de encontrármelo en una página web- ¡casi 1 euro por hora!-). Cuando la cortina cayó y vieron que lo de la World Wide Web estaba en inglés pero que había porno y era muchísimo más interesante se les quedó cara de asombro y se lanzaban a hacer cosas realmente extravagantes. Por ejemplo, un tipo se encerró tres meses en un piso vacío con sólo una tarjeta de crédito, unos calzoncillos y una computadora con acceso a Internet. Evidentemente el cerebro se quedaba fuera pero la idea ya la roban…las empresas de acceso a Internet intentaban popularizar esa novedad que se llamaba “la Web” y en la que se podía comprar de todo. Era el amanecer de las superautopistas de la información.

Avanzamos 10 años hasta el presente y nos encontramos con lo mismo. En este SIMO también encierran a personas dentro de cajas y no sé muy bien el motivo. Se me escapa la metáfora pero por lo visto aislarse del mundo es la mejor forma de demostrar las posibilidades de Internet, lo cual resulta un poco triste. Bago.es, una red social, ha encerrado a una violinista en una urna en el centro de Madrid. Ella quiere componer una obra en una semana, ellos quieren publicidad gratuita y como único vínculo de la chica-burbuja con el mundo real está el portal de la empresa, una computadora en el interior y cuatro en el exterior. Como experimento sociológico tiene la misma validez que Big Brother y es la confirmación de que alguien en Bago piensa que usted —y yo- somos un poco tontitos.

Vodafone, por lo menos, en SIMO ha evolucionado el concepto. Le ha puesto ruedas y ha hecho que la experiencia sea algo más divertida. El pasado día seis metió a un tipo llamado Sergio Pazos en un camión con una urna transparente y lo lanzó a recorrer la geografía española con un celular que no hace llamadas. Sólo sirve para conectarse a Internet. Pazos tiene que conseguir todo lo necesario para sobrevivir, desde el colchón hasta la tele, hablando con gente y navegando en la Red. La diferencia es que aquí al final se subasta todo y el dinero va destinado a algo benéfico. El acceso a Internet no se realiza, como en 1995 —o 2007 en el caso de Bago-, a través de una PC sino de un teléfono móvil. ¿Qué le parece? ¿Es necesario montar tanto rollo para demostrar que se puede navegar por el teléfono? Yo me ofrecería voluntario para escribir este blog durante una semana en una urna de cristal… si me pagan como a Pazos, claro.

Leave a Reply